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Publicado por : Francisco PJ

Hoy toca hablar del yogur, un alimento tan antiguo y tan sano que ya lo tomaba Jordi Hurtado para desayunar antes de ir al colegio. Actualmente, con el fenómeno tan en boga de las alergias y las intolerancias alimentarias (en España alrededor del 34% de las personas se estima que tienen cierta intolerancia o mala digestión a la lactosa), se tiende a mirar con lupa todos los alimentos que tomamos cuando tenemos problemas digestivos, y con especial atención a los lácteos.

Sin embargo se sabe que en los casos de intolerancia leve o mala digestión a la lactosa es posible consumir yogur, ya que la cantidad de lactosa que se considera "tolerable" es de 12g al día aprox; un yogur suele tener de media unos 4 g, por lo que generalmente se pueden consumir entre 2-3 sin ningún problema. Por ello, suele ser un buen sustituto de la leche es estos casos, ya que ayuda a conseguir el calcio y nutrientes necesarios para nuestra dieta diaria. Es verdad que actualmente ya se comercializa leche fresca sin lactosa, pero que queréis que os diga, un yogur, especialmente con todos los sabores disponibles que se ofrecen, suele ser más apetitoso.

La baja cantidad de lactosa que contiene el yogur se explica por el proceso de fermentación que se realiza durante su elaboración, en el que los fermentos que se encuentran en él digieren y se alimentan de gran parte de la lactosa que contiene el yogur, además los fermentos del yogur llegan vivos al intestino delgado donde ayudan a romper y a digerir la lactosa. Además, los fermentos presentes en el yogur ayudan a cuidar nuestra flora intestinal cuando tenemos diversos problemas digestivos como en muchos casos de diarrea.

Para terminar os dejo con un vídeo que explica de una forma muy ilustrativa todo lo que he comentado:



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