Recibe gratis las actualizaciones en tu email

Publicado por : Francisco PJ


La reactividad pupilar a la luz nos indica el estado de las vías nerviosas centrales, y se debe buscar la existencia o no de anisocoria puesto que el tamaño pupilar del ojo afecto nos dará información sobre el tipo de patología.

  • Definiciones:

Isocoria: Pupilas de igual tamaño
Anisocoria: Cuando las pupilas son de diferente tamaño
Miosis: Cuando las pupilas están pequeñas (contraídas)
Midriasis: Cuando las pupilas están grandes (dilatadas)
Discoria: Cuando la forma de la pupila está alterada, irregular (por ej.: después de algunas cirugías oculares)
Reactividad:
Reacción de la pupila a la luz. Se explora con la ayuda de una linterna.

  • Reflejos oculares:

Reflejo fotomotor: se refiere a la contracción que presentan las pupilas cuando se iluminan. Es conveniente que el haz de luz llegue desde el lado y no apuntando directamente al ojo. Este reflejo tiene una vía aferente que viaja por el nervio óptico y se desvía hacia el mesencéfalo, y una vía eferente, que viaja por los nervios oculomotores, hasta los músculos constrictores del iris. Se distingue un reflejo fotomotor directo, que se percibe en el ojo que recibe el estímulo luminoso, y un reflejo fotomotor consensual o indirecto, que se produce simultáneamente en el otro ojo.


Reflejo de acomodación: se refiere a la constricción pupilar que ocurre cuando la persona enfoca la vista a un punto cercano. Se busca solicitando al paciente que mire un punto distante y que luego enfoque su vista hacia algún objeto (ej.: que mire el techo y luego un dedo del médico). Al enfocar, las pupilas se achican, los ojos convergen y el cristalino aumenta su curvatura. La vía eferente de este reflejo también está mediado por los nervios oculomotores (III par craneal).

  • Alteraciones de las pupilas: En general las anisocorias son reflejo de lesiones estructurales (tumores, AVC, traumatismos,...) mientras que las patologías sistémicas de origen tóxico o metabólico suelen ser isocóricas.

Pupilas mióticas: Por exceso de luz, colirios (ej: pilocarpina), intoxicaciones (opiáceos, organofosforados, barbitúricos), algunos trastornos neurológicos (ej.: lesiones neurológicas centrales).

Pupilas midriáticas: Luz escasa, con las emociones (descarga simpática), colirios (ej: atropina), medicamentos con efecto atropínico (anticolinérgicos, antidepresivos,...) , drogas (anfetaminas, cocaína, drogas de diseño), aumento en la PIC (presión intracraneal), traumatismos craneoencefálicos y coma.

Anisocorias: Se dan en lesiones neurológicas que comprometen la inervación autonómica de la pupila: síndrome de Horner (tronco encefalico, parte lateral del bulbo), por compromiso del sistema simpático cervical (pupila miótica y reactiva del lado comprometido); lesiones cerebrales (tronco encefalico, mesencefalo) que comprometen un nervio oculomotor (midriasis del lado comprometido) como AVC, tumores, etc.

Pupilas arreactivas: Son signo de mal pronóstico (lesiones cerebrales severas), en muchos casos con secuelas irreversibles.


Nota interesante: Como nos decía un profesor de Drogodependencia, "las drogas que se consumen de noche, como la cocaína y las anfetaminas, suelen provocan midriasis, y las demás drogas, como la heroina, miosis; si la cocaína fuera miótica, la gente no vería nada en las discotecas, ¿no?"

Si queréis más información sobre la pupila, sus vías nerviosas, reflejos y demás parafernalia acudid a la Pupila de Adie

Deja tu comentario

Subscribe to Posts | Subscribe to Comments