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Publicado por : Francisco PJ

Hoy tenemos un artículo de una gran invitada!!

Hola, personillas del mundo. 

Me llamo Andrea y soy novata en el mundo de la medicina, justo ahora voy a empezar la carrera. Hace poco se me ocurrió la idea de empezar un blog en el que os cuento mis historias y un poco mi día a día de esta nueva aventura y en el que todos sois bienvenidos. Podéis leerme en lascronicasmedicas.wordpress.com y @Cronicasmedicas


A continuación os dejo una entrada que trata sobre los grados superiores, en la que os doy mi opinión y os cuento mi experiencia. Empezamos, pues?

Creo que los grados superiores están infravalorados. Esa es mi opinión después de haber hecho uno, concretamente  el de anatomía patológica y citología.

Para quién no lo sepa hay varias formas de entrar a un grado superior:
-    Tener más de 19 años y hacer la prueba de acceso
-    Tener el título de bachiller
-    Haber hecho un grado medio y el llamado curso puente

Los grados superiores son otra alternativa para entrar a la universidad, alternativa usada por mucha gente aunque no lo parezca.
Muchas leyendas urbanas hablan de que hacer un grado de formación profesional es de tontos o que es para gente que no es lo suficientemente lista para acceder a la universidad. Nada más lejos de la realidad. Conozco a gente que está en tercero o cuarto de medicina que entraron a la universidad a través de un grado superior. Es, simplemente, una opción más.
Evidentemente podréis encontrar de todo, gente que va y no quiere estudiar, gente que no aparece por clase pero yo también encontré ese tipo de especímenes en bachiller, y estoy segura de que os los podéis encontrar en todas partes.

Os contaré un poco mi experiencia: Hice un grado superior porque al acabar bachiller no sabía muy bien a qué dedicar mi vida. Es cierto que la nota no me daba para hacer medicina pero, aunque de pequeña había sido mi sueño, ya no me lo planteaba, lo consideraba un sueño frustrado. En ese punto dudaba entre varias carreras universitarias. Entonces vi la opción del grado superior y me entró el gusanillo. Sabía que la nota no me daba para medicina pero mi cabeza empezó a plantearse la posibilidad, una vocecilla en mi interior se preguntaba: Y si?. Así que me apunté al grado. A día de hoy puedo decir que esa ha sido la mejor decisión de mi vida.

Allí me reencontré con temarios que me gustaban: anatomía, fisiología y descubrí otros como la histología, que me fascinó. Hice un año de prácticas en dos hospitales, una experiencia que me encantó. Ví que la vida podía ser extremadamente cruel, pero también increíblemente maravillosa, y que lo quería saber todo sobre ella.
Poco a poco volví a creer que lo mío era la medicina, así que me propuse sacar la mejor nota para poder entrar en la carrera y así lo hice. Y aquí estoy.

Al fin y al cabo un grado superior no es más que otra vía, algo que te permite explorar otras opciones antes de decidir cual va a ser tu camino. A la gente que tiene dudas sobre su futuro se lo recomendaría sin pensarlo. No son dos años tirados a la basura, son dos años de inversión en tí mismo, en tu camino y en tu futuro.


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