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Publicado por : Francisco PJ

El post de hoy ha sido escrito por nuestra invitada Celia Ramos, una psicóloga especializada en pacientes coronarios (si alguien se anima a colaborar con nosotros siempre le recibiremos con los brazos abiertos).

La cardiopatía isquémica supone un fuerte impacto emocional para quienes la padecen y sus familiares. Esto se debe a tres factores principales: la brusca aparición de la enfermedad, la percepción de peligro vital y el cambio de hábitos. Estos factores pueden verse acentuados por diferentes motivos. Uno de ellos, es el trato que el paciente recibe de su entorno sanitario. Es por esto muy importante, que tomemos consciencia de la gran influencia que tenemos en nuestros pacientes.


La escasa cantidad de tiempo, es uno de los principales factores que disminuye la calidad atencional. Es por ello, que los consejos que a continuación os dejamos son sencillos y pueden aplicarse sin prolongar el tiempo que tenemos. Esperamos que os resulten útiles.

  1. El paciente debe entender lo que le pasa. Utiliza un lenguaje que pueda comprender con facilidad. Da explicaciones claras y sencillas, sin tecnicismos. De esta manera, fomentarás la seguridad del paciente y aumentarás su motivación para cuidarse. 
  2. Tras tu explicación, permite que el paciente haga preguntas. Es preferible, si no dispones de mucho tiempo, que la explicación sea algo más corta, pero que el paciente pueda preguntar después. Así, podrás personalizar más en cada caso, favoreciendo una mejor atención, que redunda en la sensación de seguridad del paciente. Las dudas no resueltas, se convierten en ansiedad y miedos.
  3. Es una situación nueva para el paciente. Muchas preguntas pueden parecerte “tontas” o evidentes. Para ti, es algo muy obvio porque trabajas con ello a diario. Para el paciente es algo nuevo, que está viviendo en primera persona. Cuando pregunte evita gestos, tonos de voz y expresiones que puedan hacerlo sentir humillado. 
  4. Recalca en todo momento la utilidad final de los cambios. Normalmente damos una lista de las cosas que a partir de ahora no podrá seguir haciendo. Esto es necesario y el paciente debe conocer esta lista, pero es muy importante que entienda que dichas renuncias tienen un sentido y no hay que hacerlas “porque lo diga el médico”. Ese no es el motivo, el objetivo es mejorar su salud y su calidad de vida, y así debes hacérselo saber. De este modo, aumentará su motivación para cuidarse.
  5. Valora los avances conseguidos. No permitas que la consulta se convierta en una bronca. Riñendo al paciente no vas a conseguir grandes cambios en él. Valora el esfuerzo realizado y los logros conseguidos. Explícale los beneficios de los mismos e intenta entender porqué no está atendiendo a todos los factores de riesgo. Una vez conocida la causa, será mucho más fácil modificar ese hábito.
  6. No centres el cuidado de la enfermedad en una lista de fármacos. Los medicamentos son muy importantes y sientan la base para que el paciente pueda tener calidad de vida. Pero suponen el 50% del tratamiento. El otro 50% es el cambio de hábitos, el hecho de llevar una vida más sana. Si no recalcas esta idea en la consulta, y solo conversáis sobre fármacos, le estás dando a entender al paciente que el resto de cuidados son menos importantes. Por ello en la consulta supervisa tanto el tratamiento farmacológico, como el cuidado de los factores de riesgo.
  7. El miedo es un síntoma más de la enfermedad coronaria. Tener miedo tras un evento coronario agudo es tan frecuente como otros síntomas. Tómalo como algo natural en la consulta. Haz ver al paciente que no sólo tiene que comunicar dolores o molestias, sino también posibles temores. De este modo ayudas al paciente a superar su enfermedad.
  8. Detecta y elimina los mitos. La enfermedad coronaria posee numeroso mitos fomentados por la sociedad, que pueden perjudicar el cuidado del paciente o aumentar su ansiedad. 
  9. El paciente debe vivir CON su enfermedad, no PARA ella. En la mayoría de los casos, los pacientes extienden sus cuidados a otros ámbitos, renunciando a muchas actividades con las que antes disfrutaban. Por ejemplo: muchos pacientes no salen a comer fuera por las restricciones de la dieta. La familia, los amigos… no son factores de riesgo. La vida sigue tras un evento coronario. Las actividades de ocio son sanas y totalmente recomendables. Intenta fomentarlas, suponen una parte muy importante del cuidado de esta enfermedad.
  10. No te olvides del contexto familiar del paciente. Aunque el protagonista debe ser el paciente, los familiares necesitan un mínimo de atención. Crea complicidad con ellos. Pregúntales sobre los cuidados del paciente, anímalos a cuidarse también y fomenta la comunicación entre ellos.
Celia Ramos es psicóloga especializada en pacientes coronarios. Con su trabajo consigue reducir el miedo asociado a la enfermedad, mejorar la calidad de vida y aumentar la adherencia terapéutica.

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