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Publicado por : Francisco PJ

Cuántas veces habremos escuchado eso de: "Anda niño, échame una copita de anís para entrar en calor". Y es verdad que entras en calor, pero de qué manera...

¿Y por qué el alcohol nos da "calorcito"? Simple, muy simple. Nuestro cuerpo (que no es nada tonto) cuando nota que fuera hace mucho frío, intenta retener el calor dentro de nuestro cuerpo, y para ello disminuye la cantidad de sangre que fluye por la piel, y lo concentra en el interior. Sin embargo, cuando tomamos cierta cantidad de alcohol, se produce en nuestros cuerpecitos una dilatación de los vasos sanguíneos de nuestra piel, lo que aumenta la llegada de sangre calentita a ella, la cual cuenta con muchos receptores de temperatura; al aumentar la temperatura de la piel estos receptores mandan información a nuestro cerebro diciendo: "No hay problema, estamos calentitos".

Pero esto, como todo lo bueno en la vida (comidas grasas, whisky y mujeres) tiene su parte negativa: La sangre, al fluir en gran cantidad por la piel, hace que se pierda gran cantidad de calor hacia el exterior, por lo que poco a poco se va enfriando el interior de nuestro cuerpo (cosa que es bastante peligrosa). El problema de esto es que la mayoría de las veces no nos damos cuenta porque los receptores de la temperatura de la piel siguen "calentitos".

Pan para hoy, y hambre para mañana...

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