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Publicado por : Francisco PJ

Genial, genial... últimamente estamos de estrenos; hace unos días estrenábamos un nuevo formato con una entrevista, y hoy nos toca estrenar la sección de bloggers invitados con la participación de Elessar, autor del blog Sinyarma Arveduion y compañero en la Facultad de medicina de Sevilla, que nos presenta su artículo "Mal de los Pantanos":

Cada 15 segundos una persona fallece de malaria, o lo que es lo mismo unos 2,5 millones de muertes al año de los cuales una amplia mayoría son niños de menos de 5 años. Lo peor es que esta cifra puede duplicarse en los próximos años y los avances médicos apenas han dado resultados en la última década. Pero, ¿En qué consiste la infección de este protozoo?
La malaria (mal aire) o paludismo (afección los pantanos) tiene dos protagonistas principales: el mosquito anopheles y el protozoo causante de la enfermedad, el plasmodium. El mosquito aloja en sus glándulas salivares multitud de plasmodios en forma de esporozoitos que pasan al torrente sanguíneo con la picadura del mencionado insecto. Estos esporozoitos viajan a través de la circulación hasta el hígado por cuyas células -los hepatocitos- tienen especial afinidad. En los hepatocitos se forman quistes llamados esquizontes hepáticos en los que el plasmodium se reproduce de forma agresiva y rápida hasta romper el hepatocito. Estos nuevos plasmodios liberados se denominan merozoitos. Su objetivo: las células sanguíneas.

Los merozoitos se introducen en los glóbulos rojos (eritrocitos) en forma de trofozoitos. Los glóbulos rojos son básicamente sacos con multitud de contenidos y no pueden oponer resistencia a la entrada del trofozoito y éste encuentra el eritrocito un lugar cómodo y alejado del sistema inmune donde multiplicarse para formar el esquizonte eritrocítico.

Es en este momento cuando comienza la guerra de guerrillas. Los esquizontes eritrocíticos se rompen de forma sincrónica y liberan a la sangre multitud de trofozoitos que provocan la reacción del sistema inmune en un intento por acabar con ellos, sin embargo, los trofozoitos infectan rápidamente a multitud de eritrocitos y se esconden de la ofensiva de nuestro sistema inmunitario el tiempo suficiente como para volver a reproducirse dentro de los eritrocitos y romperlos de nuevo para liberar un nuevo y peor ataque que el anterior.

El resultado de esto son fiebres recurrentes cada varios días coincidiendo con los momentos en los que el plasmodio "ataca". Si el sistema inmune no controla la infección en cualquiera de estos puntos, las consecuencias finales son shock hipovolémico (por disminución de la sangre), daños en el sistema nervioso central por falta de irrigación sanguínea y coagulación intravascular diseminada por daños generales en todo el sistema vascular.

A pesar de que la malaria pueda sonar a cosa del pasado, sigue siendo un problema evidente en los países pobres (eufemísticamente llamados "subdesarrollados") al que no se le encuentra un problema porque no afecta a las zonas de los países ricos, simple y llanamente eso. Otro factor más que añadir a la balanza de desigualdades que pueblan este mundo...

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