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Publicado por : Francisco PJ

Cuando estudié la Historia de la medicina en la Facultad me llamó la atención que la circulacion de la sangre no fue descubierta hasta el año 1628 , en el que William Harvey publica su obra Exercitatio anatomica de motu cordis et sanguinis in animalibus (en latin claro, pero los de mi generacion no entendemos de eso).

El modelo de circulacion sanguinea en boga hasta W. Harvey fue el de Galeno. Según esta teoria, la sangre se creaba en el higado; otros errores evidentes eran los siguientes:

  • El sistema venoso tiene su origen en el hígado y se ramifica a partir de él (y no del corazón).
  • A través de la vena cava llegaría también sangre desde el hígado a la aurícula derecha y de ahí al ventrículo derecho donde encontraría dos posibilidades: una parte atravesaría el tabique interventricular, a través de unos supuestos poros, pasando al ventrículo izquierdo; el resto iría a los pulmones por lo que llamaban la “vena arteriosa” (la actual arteria pulmonar). Esta sangre que desde el ventrículo derecho se dirigiría al pulmón, serviría para alimentarlo (y por tanto no retornaría al corazón).
  • Habría también unas “arterias venosas” (las actuales venas pulmonares) que irían del pulmón a la aurícula izquierda. Estas arterias venosas no llevarían sangre (la que llegó al pulmón se quedó en él, no hay circulación pulmonar en la fisiología antigua). Lo que llevarían las “arterias venosas” es pneuma, el espíritu que el pulmón extraería del aire al inspirar. El pneuma que pasa de la aurícula al ventrículo izquierdo encuentra allí la sangre que pasó desde el otro ventrículo por los poros.
  • En el ventrículo izquierdo el pneuma purifica la sangre y la hace más sutil; los desechos de esta nueva purificación de la sangre se expulsan mediante la espiración. Esta sangre pneumatizada (que hoy se llama sangre oxigenada) se distribuye a través del sistema arterial a todo el organismo. En las distintas partes del cuerpo se encuentran anastomosis o comunicaciones arterio-venosas en las que se mezclarán los dos tipos de sangre (la sangre venosa procedente del hígado y la pneumatizada que viene del ventrículo izquierdo). La mezcla de sangres se transvasará y, ya fuera de las arterias y venas, se solidificará progresivamente alimentando y haciendo crecer los distintos miembros del cuerpo al convertirse en la materia que los constituye (que es, en última instancia, una solidificación de los humores). Así la sangre se transforma en las distintas partes del cuerpo y por tanto no retorna al corazón



Teoria de la Circulacion de Harvey (fragmento extraido de su obra):

Bienen a continuación tres tesis que se han de demostrar; admitidas la cuales, se sigue a mi juicio, esa verdad y se pone en claro la cuestión.
En primer lugar, que de alguna manera constante y sin interrupción el pulso del corazón trasmite la sangre de la vena caba a las arterias, en tan grande cantidad, que no puede ser suministrada por los alimentos ingeridos, y de tal manera que toda la masa de la sangre pasa en poco tiempo por el.
En segundo lugar, que de una manera continua, igual ininterrumpida, la sangre es impelida y lega a todos los miembros y partes del cuerpo por el pulso de las arterias, es una cantidad mucho mayor que la que es suficiente para la nutrición o que la que puede ser suministrada por la masa total de los alimentos ingeridos.
Es igualmente en tercer lugar, que las venas vuelven a llevar continuamente la sangre desde cada uno de los miembros del corazón.

Demostrados estos puntos, creo que será ostensible que la sangre efectúa un rodeo, siendo impulsada del corazón a las extremidades y regresando de las extremidades al corazón y que así realiza una especie de movimiento circular.
Demos por supuesto, ya por el pensamiento, ya mediante un experimento, que la sangre que contiene el ventrículo izquierdo en su dilatación (cuando esta repleto): sea dos onzas, tres onzas, una onza y media(yo encontré un cadáver más de dos onzas): supongamos igualmente cuanto menos contiene en el momento mismo de la concentración, o cuanto se contrae el corazón y cuanta menor capacidad tiene el ventrículo en la contracción misma o en las contracciones mismas; cuanta sangre arroja la arteria magna (que arroja siempre algo sea demostrado en capitulo tres, y todos reconocen que lo hace en la sístole, convencidos de ello por el mecanismo de las válvulas); y séanos permitido suponer, mediante una congentura verosímil, que penetra en la arteria la cuarta, quinta o sexta parte, o por lo menos, la octava. Así supongamos que en el hombre se arrojan, con cada pulsación del corazón, median onza o tres dracmas, o una dracma de sangre que no puede volver al corazón debido al impedimento de las válvulas. El corazón en media hora da más de mil pulsaciones, en algunos, y algunas veces dos, tres o cuatro mil. Multiplicando por este número las dracmas se vera que en una media hora pasan del corazón a las arterias tres mil dracmas o dos mil, o quinientas onzas, o una proporción semejante de sangre, siempre una cantidad mayor de la que puede encontrarse en todo el cuerpo. De un modo semejante, en la oveja, o en el perro, pasa supongamos- un escrúpulo en cada contracción del corazón; En media hora, por lo tanto, mil escrúpulos, o sea, aproximadamente tres libras y media de sangre, siendo así que el cuerpo no contiene, en la mayoría de l os casos más de tres libra y media de sangre: esto lo he experimentado en la oveja.

Y así calculando según la cantidad de sangre transmitida podemos conjeturar de modo seguro y contando las pulsaciones, que toda la cantidad de la masa sanguínea, pasa en media hora de las venas a las arterias a través del corazón y del mismo modo, a través de los pulmones.
Imagínese que esto no ocurre en media hora, sino en una hora o en un día. En todo caso resulta manifiesto que el corazón transmite continuamente, mediante su pulsación, más sangre de la que puede suministrar el alimento ingerido o de la que las venas contienen a la vez.

Y no puede aducir que el corazón en su contracción unas veces arroja sangre y otras no, o por así, decirlo, nada o algo imaginario; esto ya se ha refutado y además es contrario a los sentidos y a la razón. En efecto, si al dilatarse el corazón se llaman necesariamente, y en no pequeña cantidad ya que su capacidad no es poca y la contracción no es pequeña. Sea cual sea la proporción en que se contrae el corazón, por ejemplo en una tercera en una sexta o en una octava parte, la sangre excluida debe estar respecto de la contenida anteriormente por el corazón en su dilatación, en la misma proporción en que está la capacidad del ventrículo contraído respecto de la del dilatador; y de la misma forma que en la dilatación no es posible que el contenido sea en uno o imaginario, así en a contracción, lo que expulsa no es nunca nulo o imaginario, sino siempre cierta cantidad proporcional a la contracción. Por tanto, se ha de concluir que si en una pulsación en el hombre, la oveja o el buey, el corazón emite una dracma de sangre y hay mil pulsaciones en media hora, se transmiten en ese tiempo diez libras y cinco onzas; sin una pulsación emite dos dracmas, veinte libras y diez onzas; si emite media onza, cuarenta y una libras y ocho onzas; y sí una onza pasa de las venas a las arterias en media hora ochenta y tres libras y cuatro onzas. Que cantidad es expulsada en cada pulsación, cuando se expulsa más y cuando menos, y por que causa son cuestiones que podré quizá exponer con mayor exactitud más adelante fundándome en múltiples observaciones.


William Harvey explicó la circulación de la sangre demostrando que la obstrucción de una vena en el brazo interrumpia el flujo de sangre hacia el codo y no hacia la muñeca, como se habia creido hasta entonces. Galeno había enseñado que la sangre venosa se producia en el hígado y que proporcionaba nutrientes a los órganos ya las extremidades.



Harvey concluye su trabajo de la siguiente manera:

Ha quedado enteramente confirmado por la razón y por medio de experimentos, que el pulso de los ventrículos obliga a la sangre a atravesar por los pulmones y el corazón y la empuja y la lanza por todo el cuerpo. Que luego se insinúa por las venas y por las porosidades de la carne, y por las propias venas refluye de todos los puntos de la circunferencia hacia el centro, de las venas más delgadas a las mayores y de éstas a la vena cava, hasta llegar finalmente a la aurícula derecha del corazón. También que tanta es su cantidad y tanto su flujo de aquí para allá por las arterias y de allá para acá regresando por las venas, que no es posible que se derive de los alimentos, pues sobrepasa en abundancia a los ingeridos y a los que pudieran ser requeridos para la nutrición.
Dos enlaces a las fuentes aqui y aqui

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