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Publicado por : Francisco PJ

Cuando Antek tenía 10 años, Rozalka, su hermana pequeña, se puso muy mala. Estaba ardiendo, con los ojos desorbitados y deliraba.


Su madre le dio unas friegas. Pero cuando esto no ayudó, la frotó con vinagre caliente y le dio a beber vodka con ajenjo. Esto empeoró su estado, y sobre el cuerpo de la pequeña aparecieron unas manchas moradas. Entonces la madre empezó a rebuscar por toda la casa y cuando encontró 6 céntimos, llamó a Grzegorzova, la gran curandera. La sabia miró a la enferma con cuidado, escupió al suelo alrededor de la cama y le aplicó un ungüento de manteca de cerdo. Como no vio ninguna mejoría, le dijo a la madre:
- Enciende el horno. La chica tiene que sudar para que la enfermedad salga de su cuerpo. Hay que ponerla sobre un tablón y meterla al horno mientras se rezan tres avemarías. Ni te imaginas lo rápido que se le va a pasar la enfermedad.


[…]


Cuando Rozalka se dio cuenta de lo que estaban haciéndole, gritó:
- ¿Pero que me hacéis madre?
- ¡Cállate, tonta, que esto te va a curar!- le contestaron.
Cuando la metieron en el horno hasta la cintura, Rozalka empezó a agitarse como un pez en la red. Apartó a la curandera y se abrazó a su madre y llorando le dijo:
- Mami, ¡me vas a quemar!
Cuando la metieron entera en el horno y cerraron sus puertas, empezaron a rezar:
- Dios te salve María, llena eres de gracia…
- ¡Mami, mami!-gritaba Rozalka con todas sus fuerzas,
- …bendita tú eres entre todas las mujeres…
Antek había oído lo que estaba pasando, se acercó a las mujeres y dijo:
- Madre, la muerte en el horno le va a doler mucho a Rozalka.
Lo único que consiguió Antek fue un capón, para que no molestase mientras rezaban. Pasado un rato la enferma dejó de gritar y de golpear la puerta del horno. Cuando terminaron de rezar las tres avemarías, sacaron la tabla de madera con un cadáver rojo con la piel agrietada.


[…]


La madre se arrodilló y golpeando con la cabeza contra el suelo dijo:
- ¡Grzegorzova! Mira lo que has hecho.
La curandera se puso muy seria y contestó:
- Mejor cállate. ¿Qué crees? ¿Qué la niña se ha puesto roja por el calor? Es que la enfermedad ha salido demasiado rápido de su cuerpo, y eso la ha matado. Ha sido la voluntad de dios.


[…]


En la aldea nadie sabía por qué había muerto Rozalka. Durante una semana hablaban de ella, luego la olvidaron y abandonaron su tumba sobre la que sólo soplaba el viento y cantaban los pájaros. […]


Y ahora os preguntaréis: ¿A qué viene esta historia? Esto que (supongo) acabáis de leer es un pasaje del escritor polaco Boleslaw Prus, traducido por Marcin Krupka y Miguel Vicente. Y lo pongo porque, tal como comenta Miguel, trae una moraleja que siempre me ha interesado: el papel que juega la selección natural en la muerte (en este caso en el sentido de si la afiliación a grupos religiosos cuya base es la fe ciega y la obediencia a una jerarquía es o no es ventajosa para conseguir el éxito, o por contra favorece el fracaso). En cierta manera me parece cierto: si tus padres o familiares tienen una educación deficiente o una inteligencia baja, tienes bastante menos posibilidades de tener éxito en la vida, y no digamos ya un aumento de las posibilidades de morir (véase por ejemplo un hijo de testigos de Jehová, a los que no les está permitido transfundirse sangre).

Fuente: Extraído de la web "Esos pequeños bichitos"

{ 1 comentarios... léelos y comenta }

  1. A pesar de que pense que el articulo apuntaba a otro lado, me parecio muy interesante y definitivamente me hizo reflexionar en ciertas areas. Por cierto, primera vez que veo tu blog, te felicito, excelente trabajo.

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