Recibe gratis las actualizaciones en tu email

Publicado por : Francisco PJ

Como véis, esto anda últimamente un poco escaso (por no decir vacío) de nuevos artículos; viajes, salidas, entradas, muchas cosas que hacer... lo que vienen siendo unas vacaciones. Sin embargo, un feliz día apareció por arte de magia un artículo enviado por uno de mis referentes en la divulgación en microbiología, que no es otro que Manuel Sánchez, autor del blog Curiosidades de la Microbiología. Os dejo leyendo la Dañina cooperación!



Una de las más típicas patologías infantiles son las infecciones del oído. Generalmente basta un tratamiento con antibiótico para tratar a las otitis medias, pero a veces surgen dificultades. En algunas ocasiones las otitis no son causadas por una sola especie de microorganismo, sino por un conjunto de ellas que forman un biofilm. En ese caso la infección se hace bastante resistente porque el biofilm permite una mejor protección frente a los antibióticos. Pero además hay otra razón por la cual estos biofilms son tan fastidiosos. Las bacterias se ayudan las unas a las otras.

Un grupo investigador ha estudiado dos especies bacterianas, Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis, que suelen presentarse conjuntamente en las otitis. Utilizando modelos experimentales para la otitis, los investigadores encontraron que la co-infección con estas dos bacterias era mucho más grave que si se producía por separado. Una razón es que cuando ambas bacterias crecen juntas en el mismo tubo de ensayo, M. catarrhalis produce beta-lactamasas que degradan a la ampicilina y de esa forma se protege a si misma y a H. influenzae.

Pero también H. influenzae hace algo por M. catarrhalis. Desde hace bastante se sabe que los biofilms permiten una mejor protección de las bacterias frente a los antibióticos. Las células de H. influenzae forman un biofilm cuando se alcanza una determinada densidad celular, gracias al mecanismo conocido como “sentido de quórum”. Para ello utiliza una molécula que tiene propiedades autoinductoras (AI) y a la que se le denomina AI-2. Cuando en un lugar hay suficientes células de H. influenzae, se alcanza una concentración crítica de AI-2 y se dispara el “sentido de quórum”. La molécula AI-2 es muy llamativa. Es una de las pocas biomoléculas que presentan Boro en su composición. En su ruta de síntesis están involucradas una serie de enzimas. La molécula de AI-2 es reconocida por proteínas localizadas en el periplasma, como por ejemplo LuxP, y transportada al interior celular donde activa la síntesis de una serie de genes, entre ellos los encargados de formar el biofilm.

M. catarrhalis también puede producir biofilms pero no es capaz de sintetizar la molécula AI-2. Por eso llama tanto la atención que la molécula AI-2 producida por H. influenzae sea reconocida por las células de M. catarrhalis e induzca en ellas la producción de biofilms densos y compactos muy resistentes a la acción de la claritromicina.

En palabras de Larry McDaniel, profesor de la Universidad de Mississippi: “AI-2 es capaz de activar a M. catharralis de forma que la permita permanecer en el oído. Sin esa señal, M. catharralis podría ser eliminada del mismo”. Una bacteria ayuda a la otra, lo que hace que sean mucho más fuertes. Afortunadamente esta fortaleza puede que también sea su talón de Aquiles. Se está investigando la posibilidad de eliminar selectivamente a H. inluenzae, y de esa forma hacer desaparecer a la molécula AI-2, con lo que M. catharralis no se vería inducida a producir biofilms tan resistentes. De esa forma podrían eliminarse ambos microbios a la vez.



Artículo: Armbruster et al. Indirect Pathogenicity of Haemophilus influenzae and Moraxella catarrhalis in Polymicrobial Otitis Media Occurs via Interspecies Quorum Signaling. mBio 2010.

Deja tu comentario

Subscribe to Posts | Subscribe to Comments